SUBURBIA BOOKS

jueves, 21 de abril de 2022

NADIE ME LEE -By Sheikong-

 


LA PRESENTACION

¡Estamos al aire en…tres…dos…uno!  Era la señal que esperaba el afamado entrevistador Don Mephisto para dar comienzo a una nueva edición de su afamado programa “Sábado Radiante” el cual se transmite con un alto índice de audiencia desde hace más de veinte años en la ciudad de Miami. El ambiente en el estudio está a congelar, las luces protagónicas, los técnicos, sus cuatro asistentes cuidando cada detalle y el público, ¿Qué sería de Don Mephisto sin su fiel y consecuente público?  Sabe bien que se lo debe todo a ellos y no desperdicia oportunidad para realizar memorables entrevistas. Se va acercando el momento de comenzar el segmento central, está presto, acartonado pero dispuesto a entretener como todos los sábados en la noche y así comienza:

–¡Tengan todas y todos muy buenas noches! Es para mí una hemorragia de placer presentarles a quien ha sido el más grande exponente de la literatura hispanoamericana en el mundo desde hace treinta años, laureado por demás y merecedor de una pluma exquisita, ¡Recibamos  con un fuerte aplauso al maestro Gabriel Vargas Prosa! ¡Bienvenido maestro a nuestros estudios! (Aplausos, muchos aplausos)

LA ENTREVISTA

–Gracias Don Mephisto, creo que es un gusto estar acá–Responde parcamente–

–¡Maestro Prosa, le pregunto: ¿Qué siente al ser nominado al Nobel de Literatura?

–¿La verdad? Nada en particular, fue un manuscrito reciclado, soy afortunado por eso.

–¡Vaya! ¡Noche de revelaciones! ¿Por qué nos dice eso maestro?

–Es la verdad, las finanzas de la academia están muy mal a raíz de la pandemia y por mutuo acuerdo se decidió relanzar a un autor latino como primicia, pero no lo es.

–Es usted el autor vivo más exitoso de los últimos años, ¿No es fabuloso coronar su carrera con un premio de tal envergadura?

–Don Mephisto, mis obras anteriores se venden por millones en todo el mundo y en más de setenta idiomas, mis preventas hacen ricos a muchos, pero no es suficiente.

–¿A qué se refiere con exactitud Maestro?

–Al siguiente hecho comprobado: Nadie me lee –Una vez dicha esta frase, un silencio se apodera del estudio, las miradas se cruzan, algunos se inquietan por demás–

–¿Cómo es posible que un escritor record universal diga semejante cosa?

–Don Mephisto, a mí nadie me lee –Insiste el entrevistado con gran dejo de tristeza–

–¿Maestro desea tomarse un descanso? ¿Quiere usted hacer un break? Lo noto agotado.

–No, no lo necesito, prefiero explicar mi afirmación.

–No es necesario explicar Don Gabriel, para nada.  Sigamos con la entrevista, por favor.

DETRÁS DE LAS CÁMARAS

A unos metros de distancia se encuentran su manager junto al máximo representante de Suburbia Books Inc., afamado grupo editorial que defiende su obra y posee los derechos universales para explotarla, así como también están sus abogados y los directores de marketing regionales.

–¡Con este viejo loco siempre pierdo la paciencia! –Susurra su manager y amigo–

–¿En serio te preocupa tu paciencia? Estamos a minutos de perder millones de dólares si lo hace de nuevo –Afirma el director de la editorial–¡La va a cagar! 

–Estamos atentos a cualquier contingencia –Dice uno de los abogados impulsivamente–

–¡Puede generar miles de likes! Diga lo que diga lo transformaremos en dinero –Intervino uno de los directores de mercadeo reconociendo la oportunidad–

–Bueno, ahí vamos de nuevo, ojalá salgamos de ésta, la fecha del Nobel está muy cerca y todo esta listo y arreglado ¿Qué podría salir mal? –Ríe nerviosamente quien ha sido no solo su amigo durante tanto tiempo sino también el manejador de su éxito mundial–

LA REVELACIÓN

¿Qué cómo sé que no me leen? –Volviendo  a la entrevista, el invitado continúa con su exposición de motivos– En eso que llaman redes, realicé un comentario acerca de “Cirilo”, comenté que era un personaje incidental de mi libro más vendido a nivel mundial, en cuestión de horas recibí más de cinco millones de likes, cientos de comentarios acerca del mencionado “Cirilo” y se convirtió en tendencia mundial durante varios días, fue realmente algo muy impactante Don Mephisto lo que me sucedió.

–¡Claro! ¡Creo recordar algo! Como no! –Interrumpe el presentador tratando de quedar bien–

–¿Y sabe usted qué sucedió con ese personaje?  ¿Alguien recuerda cómo termina?  ¿Quién podría mencionar al menos un detalle? ¡Ah! ¿Quién se atreve? ¡Coño! –Se levanta el escritor para prodigar una mirada acusatoria a todos y nuevamente un profundo e incómodo silencio se apodera del frío estudio de grabación–

–Ahora no lo recuerdo maestro, ¡Aunque claro que leí el libro! Lo tengo en casa, junto a toda su obra al igual que todo nuestro querido público–Afirma el entrevistador con la intención de salvar el incómodo momento, pero se ve interrumpido–

–Don Mephisto, escúcheme bien: La verdad es que ese personaje nunca existió en mi novela. No está y nunca estuvo. ¿Ahora lo ven? ¡Nadie me lee! ¡Pura falsedad! ¡Redes de mierda! –Tal sentencia fulminó las intenciones de un programa de entretenimiento familiar, dejó a todos sin habla en los hogares y sepultó la entrevista a un punto desde el cual resultaría muy difícil salir.

El silencio reinó por varios segundos.  Mientras su manager se cubría el rostro, sus abogados quedaron confundidos y sus directores de mercadeo maquinaban como sacar provecho de tal situación.  El público en las gradas no hablaba, todos callaron quizá por vergüenza o ignorancia y sólo se escuchó un altavoz dando punto final:

–Gracias a todos, buenas noches…vamos a comerciales.

FIN

martes, 12 de abril de 2022

LA PATRONA By Sheikong (Caracas 2022)



Mi nombre es Almira León y soy mulata, fui arrancada del seno de mi familia en 1740 o más bien obsequiada, eran los días de la hambruna del lado sur y la prosperidad de unos pocos descendientes de conquistadores en el centro norte de la Venezuela colonial. Las familias acaudaladas enviaban al capataz a recorrer los campos buscando niñas que trabajaran dentro de sus casonas. Así  fue como arribé a Sartenejas, en las afueras de la ciudad de Caracas, en unos pocos años me convirtieron en una suerte de servicio utilitario, pero debido a mis destrezas la Señora María Francelina Martínez de Villegas ordenó que le sirviera en forma exclusiva. Decidí llamarla La Patrona.

He acompañado a La Patrona por espacio de sesenta años, nadie la conoció tanto como yo. La vi reír muy poco, pero si la vi llorar por largos períodos especialmente por ser la única mujer al frente de litigios, compras y venta de tierras, lo que le trajo no pocos detractores y contendores luego de la implementación del sistema de ocupaciones. Fue una mujer dura y resistente a los cambios de las épocas, nada permeable y muy iracunda con quienes tenían el atrevimiento de contradecirle, incluso yo recibí una dosis de su carácter el día de su alianza matrimonial con el acaudalado Señor Antonio de Ponte, cuando me obligó a permanecer a su lado durante sus actos íntimos, cosa con la que su esposo no estuvo de acuerdo y mucho menos yo, pero su obstinación llegó a tal grado esa noche que llevó a su señor a elegir entre tenerme a su lado tomándole la mano mientras copulaban o debía abandonar toda pretensión sobre sus tierras. El hombre accedió a regañadientes y sólo entonces fui la acompañante de la pareja durante su noche inicial y todas las siguientes.

Los cambios trajeron violencia y la violencia lo transforma todo, así que el señor de Ponte no duró mucho tiempo al frente del mayorazgo pues un bala perdida le cegó la vida al asomarse por el balcón principal en medio de una reyerta de esclavos por el insólito control de las barracas, hay que decir que no fue el único varón de la familia caído en esos tumultuosos años.

Así fue como la familia disminuyó progresivamente y el clima de tensión nunca retrocedió, al no tener descendencia directa, sus acomodados sobrinos intentaron perpetuarse en el mayorazgo a cambio de una gran participación, pero La Patrona no lo vio como un sacrificio de parentesco y solo les ofreció tener una parte si lograban la prosperidad de las tierras y el fin de las hostilidades en la región, como era de esperarse cada uno fue renunciando para viajar al sur, donde no solo carecían de enfrentamientos sino que ahora la prosperidad y las comodidades reposaban sobre esos lares.

La Patrona me convirtió en custodia de las llaves de la casona y por tanto, todo cuanto sucedía debía ser filtrado a través de mí. Los banquetes de costumbre y las visitas fueron disminuyendo a la par del avance la incipiente emancipación, ya no era seguro moverse por estos caminos, lo que nos sumó otro inconveniente: No contábamos con cuadrillas para recoger y trasladar las cosechas, lo que ocasionó la pérdida de las mismas, así como no pudimos renovar el personal de servicio de la casona y en menos de quince años sólo éramos un par de viejas solas penando en la gran casa del norte.

Los rebelados –Así les decían por entonces– Llegaron a las tierras de La Patrona para tomar posesión de todos los recursos y bienes, ella haciendo gala de su carácter nos brindó ese día una lección de diplomacia férrea desde su silla de ruedas negociando con unos hombres hambrientos, sudados y violentos. Ahora podían hacer lo que quisieran con todo excepto con la casona y con nosotras.  Así se cumplió, aunque no estábamos exentas de ser testigos de cuanta violación a sus propias mujeres cometían y era igualmente común verlos frotar sus miembros viriles desnudos contra los vidrios de las ventanas de la gran sala, solo para molestarnos. La Patrona me ordenaba observarlos con la seguridad de que se avergonzarían y desistirían, lo que sucedía muy poco. En los vidrios permanecían las manchas de sus líquidos seminales, eran como bestias sin control.

Los pocos alimentos que ingeríamos los negociaba La Patrona con Mario Ayembe, el líder de los invasores locales quien sólo por presionarnos, cada vez enviaba menos vegetales en la cesta y nada de proteínas.  Las noches se hacían eternas, sin luz y sufriendo un calor insoportable. Resultaba una tortura escuchar su cantos, gritos y aullidos provocados por la ingesta de alcohol y la práctica de rituales, supongo.

La tensión aumentó. La comida y el agua escasearon. No podíamos permanecer sitiadas, nuestros elegantes vestidos ya no podían disimular el hedor de nuestros cuerpos y nuestras fuerzas flaqueaban. En contra de mi voluntad, La Patrona negoció una vez más con Ayembe para que me dejase atravesar la otrora plantación y poder huir por el río abajo hasta llegar al puerto y embarcar al sur, donde tendría mejor vida. Y así fue, después de tantos años al lado de ella, nos separamos. No se despidió. Permaneció silente frente a la ventana principal y no hubo discurso, ni agradecimiento. No hubo nada.

Así conseguí mi nuevo destino: Luego de seis días caminando fui rescatada por un regimiento que necesitaba cocinera, mis habilidades y modales estaban muy por encima, pero accedí con la única condición de que un vigía me entregara razón de La Patrona y su destino. Lo cual supe semanas después: Fue brutalmente asesinada luego de mi escape, la casa fue saqueada y posteriormente quemada.  Ayembe y su gente huyeron, no volvieron a ser vistos, se cree que fueron ajusticiados pues nunca pertenecieron a la revuelta que pretendía acabar con el sistema de esclavos.

Ha pasado el tiempo, corre el año 1812 y hace dos que prohibieron la introducción de esclavos al país, quizá un día logren abolir la esclavitud. Por mi parte aún recuerdo a La Patrona, curiosamente por las noches frías creo sentir el calor de sus manos, eso me reconforta y me obliga a encarar lo poco que resta de mi futuro, dejando atrás todo lo que significó mi largo pasado.

“Almira León no pudo disfrutar de la libertad plena por decreto. La abolición se hizo efectiva en el año 1854. Por espacio de 44 años adicionales los hacendados se negaron a dar la libertad a sus esclavos o a entregarlos sin remuneración –Entre ellos la familia Bolívar–, ya que consideraban que éstos eran de su propiedad como inversión y debían permanecer en las haciendas, en cadenas. Así éramos y quizá así somos aún.”

FIN

martes, 5 de abril de 2022

SEÑORA LAFAYETTE (Sheikong, Caracas 2022)



Como todos los días la guapa Señora Michelle Lafayette se encontraba al frente de su prestigiosa pastelería brindando la mejor de las atenciones a su exclusiva clientela, cuando un hombre entra, se acerca al mostrador y sin preámbulos le dice:

–Finalmente llegó el día que esperábamos Michelle, estas flores son para ti y estos chocolates también.

–Perdone señor ¿Lo conozco? Y le agradezco que no me “tutee” por favor, para usted soy la Señora Lafayette.

–Disculpe, nos conocimos hace unos diez años en un condominio de la Avenida Victoria, yo estaba recién mudado y coincidimos varias veces. ¿Me recuerda?

–Honestamente no le recuerdo señor, y no le puedo aceptar las flores y los chocolates.

–Yo tenía más cabello y estaba mucho más guapo en aquel momento, debe ser por eso.

–Dudo mucho que haya estado más guapo, más joven si le puede creer señor.

–Solo son detalles para nosotros, vengo a decirle que ya podemos iniciar una vida juntos.

–Quizá esta usted confundido, tengo nueve años casada con el Almirante Lafayette, con dos hijas preciosas y una toda una vida por delante, no logro comprenderle.

–Es que el amor es así, no la culpo tampoco, debe ser la impresión del momento y quizá no logra asimilar mi propuesta, pero llegó el día y es lo importante.

–Le agradezco que se haya tomado la molestia pero no tenemos nada más de que hablar, voy a pedirle que se retire por favor.

–Pero antes escúcheme por favor, ¿Recuerda la vez que nos encontramos en el ascensor? Le di los buenos días y usted me contestó, luego conversamos acerca del clima. ¿Recuerda?

–Señor, no lo recuerdo y en todo caso, fue irrelevante para mí, sucedió hace años.

–La entiendo, pero no puede negar que en las reuniones de condominio nos sentábamos juntos y hasta firmábamos seguido la minuta. Eso dice mucho ¿Cierto?

–A ver, por favor pase por acá y siéntese, necesito explicarle algo. Por favor tome asiento.

–Yo sabía que íbamos a congeniar de inmediato, ¡Lo sabía!

–Mira imbécil, si no dejas de molestarme con tus idioteces voy a llamar a mi marido y te vas a arrepentir de haber venido con tus flores baratas y tus chocolates grasientos. ¿Me expliqué o aún no?–Replicó ella perdiendo toda compostura–

–Imagínese, nuestra primera discusión y apenas nos volvimos a encontrar. ¡Hermoso!

–¡Y debería ser la última también! ¡Ahora saca de aquí tu triste humanidad y me dejas en paz adefesio del carajo! ¡No lo vuelvo a repetir!

–Bien, llegado este punto le voy a hablar claro: Tengo años tras la pista de su esposo, el almirante.  Y después de tanta investigación, finalmente tengo en mi poder todos los soportes que demuestran los actos dolosos que cometió en la instalación y renovación de los astilleros del sur, por cierto incluyen también su nombre, si le queda alguna duda.

–¡Voy a llamar a mi marido de inmediato!–Le grita ella–

–No lo haga, lo va a incriminar y a usted también, quedará una prueba fehaciente, hoy en día todo se graba, todo se escucha, todo se obtiene ¿Cómo cree que sé tanto de ustedes?

–Es usted un inmoral y un cerdo, yo sé que el asunto de los astilleros se complicó y había que tomar decisiones que incluso me involucraban, pero de allí a aprovecharse de la situación ¡Ya es demasiado! ¡Usted tiene años observándonos!

–Señora Lafayette, yo sólo vine a consumar nuestra unión, no quiero más nada. Sólo eso.

–Mire, ¡Dígame cuanto quiere por esos papeles y se larga de nuestra vida! ¡Dígame!

–Creo que no me he logrado explicar Señora, no quiero dinero mal habido, no soy como ustedes, a mí me mueve el amor y yo la amo a usted.

–Terminemos con esto, dígame que quiere por favor.

–Fíjese lo que haremos: Vamos a consumar nuestra unión con un acto voluntario y desinteresado de amor y entrega, es todo lo que sucederá y estas copias además de los originales serán suyas, usted habrá salvado a su esposo, su estilo de vida y su reputación.

–¡Es usted un enfermo! ¿A qué se refiere?–La Señora Lafayette le clava las uñas en sus manos–

–Usted sabe a qué me refiero, vamos a amarnos y luego de eso, esta carpeta será suya.

–¿Lo puedo pensar?–Le pregunta ella entre sollozos y rabia–¿Cuándo regresa usted?

–Señora no me subestime, el trato es ahora o hago públicas estas pruebas, usted sabe muy bien cuánto vale la cabeza de un almirante corrupto en estos días. No finja conmigo.

–Deme unos minutos para entrar a mi oficina y pensar que voy a hacer, por favor.

–No me comprende aún, nuestro amor no puede esperar Señora. Es ahora o me voy.

–¡Esta bien! ¡Está bien! ¡Pero quiero que sepa que es un degenerado y un morboso!

–Sólo soy un hombre enamorado a quien se le presentó una buena oportunidad, sólo eso.

–¡Sígame! ¡Venga por acá!–La Señora Lafayette le señala el camino hacia su oficina privada ubicada en la parte de atrás de la tienda, no sin antes dar instrucciones precisas al personal para que no la molestaran–

Ya en la oficina y habiendo asegurado la puerta, el extraño hombre la obligo a despojarse de su ropa, para luego olfatearla completamente mientras ella–Cubriendo sus partes pudendas–no paraba de sollozar e insultarlo en voz baja. Respiró profundo cuando él tomó de su viejo maletín un tarro con pintura dorada y un pequeño pincel, con el cual escribió varias palabras sobre su cuerpo desnudo, el recorrido de la tinta le causaba miedo y asco.  Finalmente tomó una tijera del escritorio para llevarse en una servilleta parte del vello púbico y también de las uñas de manos y pies de la Señora Lafayette. Eso fue todo lo que sucedió, además de un beso que le propinó en cada uno de sus tobillos en el cual utilizó toda su larga y babosa lengua.

–Esto no habría sucedido si me hubiese tratado mejor cuando nos conocimos ¿Qué le costaba amarme? ¿Tan desagradable le parezco? Pues fíjese, así funciona la vida.

–¿Y dónde queda todo ese amor que tanto me pregonó?–Pregunta ella llorando–

–Señora Lafayette, esta es mi forma de amar.

El hombre se dio la vuelta y se retiró sonriendo, la carpeta con los papeles reposaba sobre una silla, la Señora Lafayette lloró amargamente hasta reponerse muy lentamente. Fue un momento doloroso, aciago y cruel pero salvó el pellejo de su marido y el suyo propio. Podía volver a ser la Señora que era hace una hora y nada cambiará eso.

Esa misma noche luego de asesarse y quitarse el asco, esperaba en su cuarto la llegada de su esposo, no sabía si contarle lo sucedido o convertirse en una heroína secreta. Escucha sus pasos y se impacienta hasta verlo entrar.

–¡Amor mío! ¿Cómo te fue hoy? Te ves muy relajada…–Le saluda el Almirante–

–Bien…mi amor…me fue bien, me peguntaba como estas tú…

–Mira, discúlpame…no te pude avisar por el tema de las llamadas intervenidas, sabes lo peligroso que resulta pero ¿Te entregaron la carpeta con los papeles? ¿La tienes?

–Si…la tengo…pero no te entiendo…¿Sabías lo de la carpeta?

–Mira, todo fue muy rápido, nos avisaron acerca de una auditoría imprevista y tuve que enviarte las copias con un obrero que casualmente era aquel conserje donde vivías en la Avenida Victoria ¿Recuerdas?  Es el viejo calvo aquel que seguro no sabe ni leer y  es más tonto de lo que parece, discúlpame pero no te pude avisar. Fue lo más rápido y menos sospechoso que se me ocurrió. Esa carpeta nunca debió estar allí ¿Pero la tienes? Qué casualidad que ese pobre diablo estaba allí haciendo unas reparaciones.

–Si…la tengo…pero, ¿Tu enviaste a ese hombre a la pastelería?–Pregunta asombrada–

–Si, claro ¡Fue una jugada maestra! No sabía ni lo que estaba llevando ¡No había nadie mejor que el para hacer este trabajo…y lo hizo gratis! ¡Como un favor!

–Si tú lo dices…es un tonto. Claro mí amor. La carpeta está en tu estudio, me voy a recostar temprano, no me siento nada bien, tuve un día muy extraño.

La Señora Lafayette observó por un minuto el techo desde la cama, descansar boca arriba la relajaba siempre después de atender a sus dos hijas, aunque no podía dejar de pensar en lo sucedido y en la forma en la que ayudó a su corrupto esposo a mantenerse a salvo, sólo que esta vez quedó completamente helada y conmocionada cuando escucha un intenso grito de su esposo desde el estudio:

–¿Qué coños es esto Michelle? ¡Qué coños hiciste! ¡La carpeta está llena de papeles en blanco! ¡Mierda Michelle! ¿Dónde coños están los documentos! ¡Que mierdas!

La Señora Lafayette sólo pudo decir: –Coño.

FIN

 

jueves, 31 de marzo de 2022

LLÁMAME (Sheikong, Caracas 2022)

HÁBLAME  (Sheikong, Caracas 2022)

CAPÍTULO UNO / CHACAO Y LA TASCA DE MANOLO

La ciudad de Caracas tiene lugares muy hermosos aún y llenos de nostalgia. Hay quienes añoran los días del dictador Marcos Pérez Jiménez y otros más jóvenes adoran las urbanizaciones llenas de historia y tradición, tal es el caso de Chacao, un sitio como pocos con sus edificios pequeños de corte italiano o español y sus calles llenas de panaderías, abastos y, sobretodo, tascas para ver el futbol, beber cerveza fría, compartir con vecinos y amigos, en fin, todo un deleite caraqueño y envidia de la urbe.

Allí se centra nuestra historia, en la tasca de Manolo en pleno centro de Chacao y tan solo a unas cuadras de la Plaza Bolívar. Aunque es un sitio venido a menos a causa de la desidia gubernamental, para los que vivimos acá tiene un encanto particular ya que por muchas razones te recuerda la infancia, sea por algún familiar que pernoctara allí continuamente o por la calidez de Don Manolo, quien no desaprovechaba oportunidad para brindar, celebrar y tratarnos como de la casa.

Don Manolo y su esposa María se retiraron a su querida Zaragoza hace ya unos años donde fallecieron, quedando su único hijo Manuel al frente, quien con más pena que gloria ha sorteado estas épocas austeras con el único tino de no haber sido cerrado aún. Y es justo acá donde estoy paseando el dolor que me dejó la separación. Un divorcio nunca es agradable aunque me regaló la oportunidad de volver a conectarme con mi cuadra, mis viejos amigos y, por supuesto, con Manuel y su tan mentada barra. Aquí estoy dejando el alma regada cada noche desde que regresé, bebo como un sediento no para olvidar el dolor sino para recordar el amor que se fue destrozando en mis narices y que me dejó hundido en mi propia tragedia, sin respuestas elegantes ni preguntas necias, solo recuerdos de amor.

Todas las noches, después de tantas cervezas, fantaseo con alguna suerte de vida paralela o secreta, quizá algún súper poder o un hecho fortuito que me lleve a vivir momentos fantásticos que me rescaten de mi vida miserable y de la misma rutina de todos los días: Trabajo aburrido de oficina, beber hasta morir e ir a la cama, esa es mi vida. Pero todo cambió aquella noche de octubre. Como de costumbre me encontraba completamente ebrio a eso de las once de la noche, siguiendo mi rutina comencé a fantasear mientras me sostenía de la barra para no caerme y mi vista se fijó en un objeto conocido dentro de la tasca de Manolo…

Al final del salón, muy cerca de los baños, aún permanece una caseta para llamadas telefónicas, pintada de rojo al estilo inglés y con todos su vidrios intactos, alberga una pequeña mesita, un banquito largo frente a una repisa y allí en medio aún se encuentra el viejo teléfono, sí, aquel que usábamos para jugar en los descuidos del viejo Don Manuel y que todos los vecinos algunas vez utilizaron para comunicarse con sus seres queridos y otras diligencias.

Dando tumbos me dirigí hacia aquella anacrónica caseta abandonada, sosteniéndome de ella observé un buen rato su estructura y su interior, me di cuenta que la puerta estaba abierta y aprovechándome de mi ebriedad entré y me senté.  Recordé muchos momentos de travesuras vividos allí así como otros muy serios acompañando a mis padres a recibir malas noticias. La nostalgia una vez más se apoderó de mí ser y jugueteando con el viejo teléfono recordé el primer número de mi casa materna, el cual marqué con toda la seguridad del caso, total que más da.

Al terminar de discar y con el auricular en mi oído, me río de mí mismo mientras me observo en el pequeño espejo que tengo al frente, cuando escucho repicar un par de veces, lo cual me extraña porque hace muchos años que no funciona así que le atribuyo dicho sonido al ruido del ambiente y los gritos de los borrachos.  Pero no, al cuarto repique una voz muy conocida contesta:

–¿Aló? ¿Quién habla?–Contesta una voz áspera y gruesa–

–Aló…¿Con quién hablo? ¿Este número aún sirve?–Pregunto muy asombrado–

–¡Claro que sirve! ¿Pero quién es? ¿Fabrizio?

–Si…soy yo, pero…¿Quién es? ¿Cómo sabe mi nombre?

–¿Cómo que quién soy? Fabri…¿A que hora vienes? ¿Dónde estás?–Ahora si una helada sensación recorrió todo mi cuerpo: Solo existió una persona que me llamaba “Fabri” y era mi padre, quien falleció ya hace unos veinte años.  Rápidamente pienso que se trata de una broma de Manolo o los muchachos, pero al asomarme por el vidrio los veo todos muy entretenidos con sus chanzas y conversas.

–¿Papá…eres tú?–Pregunto nuevamente con voz entrecortada–

–¿Quién más va a ser Fabri? ¿Ya vienes? ¡Tu madre pregunta si te guarda cena!

El temor se apoderó de mí, no soporté más esta mala broma y tranqué la llamada, colgué el teléfono quedándome unos minutos totalmente absorto. Ninguna de mis borracheras había producido jamás una alucinación de este nivel, nunca, ni siquiera el día que firmamos el divorcio y que considero la más grande de mis intoxicaciones etílicas.  De pronto tocan el vidrio, escucho un par de golpeteos y una voz, era Manolo.

–¡Ah Fabrizio! ¿Qué haces allí? ¿Haciendo llamadas por cobrar?–Me decía riéndose de mi situación– ¿Me acompañas a cerrar esta noche? ¡Me gustaría comentarte algo!

Me levante como un trueno, abrí la puertecilla, empujé a Manolo hasta casi tumbarlo, corrí hasta salir de la tasca en dirección a la plaza, allí me detuve a pensar lo que acababa de suceder y en la imposible y asombrosa experiencia. ¡Solo había bebido cerveza! ¡Hoy no he mezclado! Con la misma incertidumbre me dirigí a casa, un sucio apartamento en un primer piso, me urgía recostarme, dormir y dejar esta pesadilla atrás, seguro mañana tendría una explicación coherente a esta tontería.

Temprano en la mañana la resaca me despierta, lo de siempre: Dolor de cabeza, náuseas, sed, ardor en los ojos y las manos hinchadas, quizá ya me dirijo hacia una cirrosis hepática, no me extrañaría con el ritmo de vida que llevo y mis malos hábitos, he llegado a pensar que al no tener el valor de suicidarme bien podría terminar en una sala de emergencias con el hígado reventado, doloroso pero heroico, así quizá ella venga a verme y le pueda decir cuanta falta me hace, son cosas que se me ocurren en las mañanas, no sé por qué.

Mi rutina agobiante no logró hacerme olvidar el extraño momento de anoche, lo pensé una y otra vez, mientras orinaba y mientras laboraba, también en las tediosas reuniones de los viernes y mientras mis tristes compañeros me contaban acerca de sus maravillosas vidas hogareñas, pero en ningún momento dejé de pensar en la voz de mi padre y en la fantasía de haber conversado con él, no veía el momento de salir y volver a la tasca, debo confirmar que todo fue una mala pasada del alcohol.

Por fin llegaron las malditas cinco de la tarde, perras horas que parecieron alargarse. Las cuadras hasta allá me parecieron eternas, al llegar me encuentro a Manolo acomodando el salón para la faena, asombrado me pregunta:

–¿Qué carajos te pasó a ti anoche? ¿Te cayó mal la cerveza o los garbanzos? ¿Me puedes explicar por qué coños te fuiste corriendo?

–Manolo, te juro que si todo sale como yo espero…te lo contaré y nos reiremos juntos, solo necesito que confíes en mí y me dejes beber como anoche–Le explico tomándolo de un brazo–

–¡Ahora hablas como un loco Fabrizio! ¡Ya olvida a esa mujer! ¡La gorda Olivia vive detrás de ti y tu ni la miras! ¿Qué más quieres mi amigo?–Me grita como cuando lo hace con cariño– ¡Además…necesito contarte algo! ¡A ver cuándo conversamos!

CAPÍTULO DOS / MI AMIGO VÍCTOR

Esa noche bebí tal cual la noche anterior, la misma cantidad de sorbos, los mismos cigarros y las mismas meadas en el baño maloliente lleno de gaveras de cerveza, no cambié nada, hasta que de nuevo fui hasta la maltrecha caseta, pero esta vez marqué el número de mi viejo amigo Víctor quien había fallecido hace años a causa de un paro respiratorio. Esperé un momento y de pronto volvió a suceder.

–¡Aló! ¿Con quién desea hablar?–Es la voz de su madre, recientemente fallecida también–

–Hola…buenas noches, ¿Me comunica con Víctor?–Hablo atropelladamente por los nervios y la borrachera–

–¡Fabrizio! ¡Cómo estás? ¿Cuándo vienes?

–Hola señora Olga, ¿Cómo está usted? En cualquier momento paso por allá.

–¡Ay mijo! ¡Acá está Víctor! Te lo paso.

–¡Aló Fabrizio! ¿Qué tal todo? ¡Cuéntame!–Escucho esa voz que tanto extrañaba y de la cual no me pude despedir aquella aciaga mañana–

–Víctor…amigo…estás allí, ¡Cuánto tiempo vale!–Le digo con nostalgia–

–A ver, no entiendo…nos vimos ayer…¿Tú estás bien Fabrizio? ¿Pasa algo? Dímelo rápido por favor, voy saliendo y estoy apurado pana.

Entonces comprendí que no era producto de mi borrachera y colgué.  Mis ojos se llenaron de lágrimas y un nudo se me hizo al instante en la garganta.  Esperé un rato y salí con toda la calma del mundo, Manolo me gritaba desde la barra en medio del ruido que necesitaba contarme algo,  le dije que en la mañana hablaríamos, eso pude decirle.

Esa noche no dormí, pero fue diferente. Comprendí que no solo podía hablar con mi padre o mis amigos fallecidos, quizá los demás también podrían hacerlo, pensé en todos aquellos vecinos y amigos de la cuadra que viven tristes añorando a su gente amada y se me ocurrió un raro plan, debía hablarlo con Manolo y convencerlo para ponerlo en práctica.

CAPÍTULO TRES / FRANCO EN PANTALETAS

Al día siguiente por la tarde, le explique todo lo sucedido a Manolo, quien por supuesto no me creyó y no lo culpo, así que lo reté a llamar y estando solos en la Tasca, no había distracciones, ni ruidos molestos y mucho menos testigos. Entramos a la pequeña caseta y aunque dudando y mirándome como a un loco, Manolo discó el número de su padre en Zaragoza, hacia quince años había fallecido.  Y sucedió justo lo que no me esperaba:

–¿Diga? ¿Quién cojones habla?–Era su padre, con su acento típico y su voz agrietada–

–¡Papá! ¿Eres tu…papá?

–¡Sí! ¿A quién esperabas? ¿A Franco en pantaletas? ¿Dime qué quieres Manolo?

–¡Papá tantos años extrañándote! ¡Eres tú!

–¡Hombre que seguro has bebido y que ya está fuerte para gilipolleces! ¡Que va a empezar la comedia y tu madre no se la pierde por nada del mundo! ¡Llama mañana a ver si tienes suerte! ¡Llama más temprano coño Manolo!

Después de unos minutos silenciosos y de escuchar el llanto de mi amigo, me dijo:

–¡Esta mierda de verdad funciona Fabrizio! ¡No se cómo! ¡Pero funciona! Y entre risas planificamos nuestra próxima llamada, la siguiente y la otra. Así de felices estábamos.

Y con la misma felicidad esa semana llevamos a Doña Irene quien había perdido a su hija el día de navidad y pudo volver a escucharla; también a nuestra amiga Maya cuyos padres habían sido asesinados en un viaje por carretera cuando ella era una niña; al hijo de Jaime quien perdió a su papá por una enfermedad pulmonar y quería decirle cuánto lo amaba; a las hijas de Julia quien fue atacada por un cáncer muy agresivo y querían escucharla una vez más; a las madre de Margaret quien sufrió en silencio una enfermedad terminal de forma estoica. Como también pude llamar a mi hermano Juan a quien perdí hace cinco años por causa de un accidente cerebro vascular sufrido el día de mi cumpleaños y cuya llamada felicitándome no atendí “por estar muy ocupado” y así poco a poco, nos encargamos de que cada vecino tuviera la oportunidad de despedirse o “arreglar asuntos”.  Las largas colas ya eran habituales frente a la Tasca de Manolo y nuestra comunidad respiró un ambiente de paz, algo que habíamos perdido y cuya explicación solo la vida puede dar.

Cierto día se acercó el alcalde. Era un inmigrante de rumanos criado en Caracas quien “heredó” el cargo a causa de la renuncia de la alcaldesa anterior, una ex reina de belleza muy eficiente y que produjo cambios positivos y notables en la parroquia. La llegada del rumano fue pomposa con guardaespaldas empujando personas y acordonando el área, nos preguntábamos que hacía en la tasca o quien le había hablado de la caseta, pero no imaginamos nada bueno.  No pronunció muchas palabras y por más que lo intentó, la caseta no funcionó, no lo conectó en ningún momento. Todos los allí presentes tragamos en seco pensando que se había averiado el teléfono o peor aún: Las consecuencias que nos traería este percance con el alcalde que no serían nada amables. El tiempo se detuvo por unos minutos, el hombre salió de la caseta y le dijo a su asistente en la forma más seca y tajante posible:

–Hablamos en la oficina. Es todo lo que te voy a  decir.

Todos nos miramos un tanto confundidos por el raro episodio, pero nadie como el asistente, quien comenzó a sudar frío y la expresión de su cara anunciaba una conversa nada grata con su jefe. Luego de eso, probamos la caseta y funcionaba perfectamente. Cosa que celebramos al momento sin pensar el por qué no le había servido al funcionario.

CAPÍTULO CUATRO / LA ÚLTIMA LLAMADA

Semanas después y luego de un gran éxito con las llamadas misteriosas y de un inesperado aumento en la venta de gaseosas, Manolo por fin me comentó aquello que tanto había intentado compartirme y que no había podido: Perdió la batalla contra los abogados y la Tasca sería absorbida por un consorcio, quizá destruida o convertida en otro fondo de comercio tipo franquicia pues el punto era inmejorable y la zona estaba manifestando cierto crecimiento, la pérdida era inevitable y aunque sabíamos su destino, seguimos conectando vecinos con sus seres queridos todo el tiempo que pudimos, nunca paramos, hasta el último día, el último momento.

–Manolo, creo que esta última llamada te la mereces mi amigo, solo hazla y vámonos. Hicimos lo que pudimos, vamos a beber a otro sitio, ya es hora.

Y así fue, Manolo llamó por última vez a su padre, le contó lo sucedido con la Tasca y los abogados, nos cagamos de la risa cuando recibió una sola palabra como respuesta:

–¡Gilipollas!

En los días siguientes llegaron unas cuadrillas de ingenieros y obreros, tumbando paredes, desmembrando la Tasca y sacando todos los escombros. Estuvimos todos muy vigilantes pero no vimos la caseta por ningún lado ya que Doña María tenía el plan fallido de recuperarla y colocarla en la Planta Baja de su edificio. Tiempo después encontramos pedazos de madera roja en un bote contiguo, así supimos de su destino.

CAPITULO CINCO / RÍO CHICO

¿Qué sucedió con nosotros? Cada quien siguió su camino, Manolo regresó a España y abrió un pequeño sitio de Tapas donde es muy feliz y yo sigo bebiendo en otra tasca acá mismo en Chacao, se llama “Río Chico”, queda al fondo de un pasillo en otro viejo edificio frente a la Avenida Francisco de Miranda y no hay magia, ni llamadas del más allá pero hay cerveza fría, buen trato de “otro Manolo” y generosas entradas, unos días te colocan boquerones a la vinagreta, otros una suerte de granos guisados con chorizo y los lunes siempre colocan pistacho en los platicos de la barra, ineludible para alguien tan goloso como yo. ¿Mi situación? Pues sigo añorando mi matrimonio, los ratos amables al lado de mi esposa, los viajes, las risas y por cada cerveza que bebo, recuerdo también aquel episodio de las llamadas, la vieja caseta roja, el ruido ensordecedor de la Tasca, el olor a alcohol, a cigarro mezclado con habaneros y aquellos rostros llenos de esperanza e incertidumbre donde se veía paz verdadera. Aquella paz en mi cuadra de Chacao valió la pena.  Como no. ¿Pero saben qué?  Voy a beber otra cerveza por este relato. ¡Salud!

FIN

jueves, 24 de marzo de 2022

SESIONES ORALES CAP 2

 


Es un seriado de tan sólo 10 capítulos donde trataremos en forma muy amigable diferentes temas que afectan nuestras relaciones interpersonales y nos joden la vida.  El objetivo es participar todos, entre todos sobrevivir y recomendarnos libros, música o películas.

CAP. 2 / EL MALTRATO FISICO EN DOS TIEMPOS: NOVIAZGO Y MATRIMONIO

¿Qué hacen muchos padres cuando su niño (a) es el más rudo de todos y se lleva por delante a otros incluyendo niñas? ¿Acaso no se felicita al más fuerte?  ¿No se hinchan de orgullo cuando su hijo (a) domina a todos los demás?

Si, piensan que es un futuro líder, pero en realidad están creando a un abusivo, un futuro golpeador de personas, a alguien a quien será muy difícil contrariarle o rebatirle ideas, ¿El niño (a) tiene la responsabilidad? No. Los padres permisivos son los artífices de las futuras situaciones irregulares por no atajarlas a tiempo, en el momento.

Hollywood nos ha mostrado hasta el agotamiento que los niños grandes, gordos o muy fuertes abusan de los más débiles físicamente, los obligan a hacerle las tareas y a callar, hay decenas de películas que son una radiografía de ese sector de la sociedad norteamericana, pero la nuestra no se queda atrás, para nada.

¿A dónde se fueron los niños abusivos al crecer? ¿Se mudaron de planeta? No. Ahora son más peligrosos, porque de pequeños golpeaban a otros por unas canicas o sólo por “divertirse”, pero ya pasados los once años son depredadores y con el despertar de las hormonas, se convierten en las figuras más temibles de su generación: En depredadores sexuales o sicológicos, en realidad, ambos.

Un noviazgo que incluya maltrato físico o psicológico no va a terminar en nada bueno, así lleguen al altar, sólo imagine por un momento que “su hija” está siendo amenazada por su novio, obligada a callar y a no decirle nada a usted por temor a perder la relación o peor aún: recibir una paliza o un castigo.  Si, hablo de su hija. Imagine a su hijo siendo golpeado constantemente sólo por ser flaco o pequeño, que no pueda decirle nada usted por pánico a que le pase algo peor y sí, estoy hablando de “su hijo”.

Los jóvenes abusivos no desaparecen. Crecen y se integran a la parte productiva de la sociedad en diferentes formas, pero a donde vayan parecerán líderes, sólo que realmente siguen siendo los mismos depredadores, ahora tienen más recursos, fuerza, dinero, cargos, posiciones, influencia y alcance, eso los hace indetenibles en el logro de sus propósitos ¿Y los padres permisivos?  Creyendo que construyeron a un líder de masas, un orgullo familiar y un ejemplo a seguir por todos.

Estos jóvenes abusivos se casan y tienen hijos, también tienen socios y empleados, se relacionan con vecinos y conocidos, viven con el camuflaje que le brinda la sociedad y los aceptamos con gusto, pero más de una persona que ha pensado diferente a ellos o les ha contrariado en alguna manera, ha recibido su merecido ¿Por qué? Porque cuando niños nadie les atajó el día que le dieron una cachetada durísima en la cara del abuelo sino que le celebraron la gracia, porque de pequeños insultaron a la señora que los cuidaba y para los padres sólo eran “cosas de niños”, porque de jóvenes acosaron al gordito de la cuadra y se concluyó que estaban “acoplándose”, porque cuando le dieron una paliza a otro chico en grupo nadie intervino porque eran situaciones “pasajeras” y el chico diferente se lo buscó. Y cuando le dieron la primera bofetada a sus esposas nadie se metió porque son “cosas de marido o mujer” y porque ella quizá se lo merecía por no “considerar” a su marido y todo lo que hace por ella, por sus hijos, etc.

En el año 2002 se estrenó la película “Nunca más” dirigida por Michael Apted y protagonizada por Jennifer López y Billy Campbell, ella es una camarera que conoce a un millonario, congenian, se casan y tienen una linda hija, descubre que él es infiel por lo que le reclama y como respuesta recibe varias palizas, ella decide huir con su hija por varios estados donde él siempre la encontraba con ayuda de un amigo policía, finalmente ella se cansa de huir y se arma de valor, se entrena en defensa personal y decide enfrentarlo, llevando la mejor parte pero dejándole huella emocionales de por vida.

Es una historia de ficción, pero ¿Cuántas personas que están ahora leyendo estas líneas han sido abusadas, maltratadas o golpeadas por su pareja? ¿Cuántos de nosotros llevamos huellas imborrables de un pasado abusivo? O peor aún ¿Cuántos lectores están viviendo el infierno del maltrato físico justo en este momento? 

Un amigo padre soltero de dos hijas ya mayores de edad, me comentaba lo siguiente: “La primera paliza es culpa del hombre, pero las siguientes son culpa de la mujer”.  Y tiene sentido, el primer maltrato físico viene precedido de una mala relación cargada de desencuentros que pueden finalizar en un empujón, un rodillazo, un manotón, una cachetada, un apretón muy exagerado de la mano o del cuello. No hace falta que sean las palizas que le daban a Jennifer López en la película, una persona puede demostrar su violencia con pequeños actos que no deben pasarse por alto nunca, son una clara señal de alerta, y de nuevo: No deben dejarse así.

Cuántas veces hemos escuchado a las maltrechas esposas decir: “Es que yo me lo busqué, él estaba cenando y lo molesté con mis comentarios” ó “Es que está muy estresado y no lo ayudo lo suficiente” o “Está pasando por un mal momento, pero él no es así” ó “No es nada, no volverá a pasar”.  Todas las mujeres que han pasado por algunas de estas y otras frases han vuelto a sufrir agresiones y algunas han muerto. Así de crudo voy a ser esta vez.

La primera agresión se detiene en el momento. Se discute cuando bajen los ánimos. Se trata primero en privado y luego en público con los padres, suegros o con ayuda especializada. Se deja bien claro que no puede volver a suceder nunca más y se debe resolver de inmediato. Nunca, lea bien, nunca deben pasar por alto las agresiones físicas. Desde un pisotón malintencionado por un desacuerdo hasta un puñetazo en la cara o el cuerpo, deben ser tratados acorde a la situación. Para eso hay leyes en nuestros países y en estos tiempos de tanta “justicia social” se han creado ONG´s, Institutos, Departamentos y Ministerios de todo tipo para canalizar adecuadamente ante las leyes locales estas situaciones irregulares. No lo deje pasar nunca, deténgalo.

Muchos hombres abusan cuando su pareja no tiene quien las defienda, como un padre activo o unos hermanos, primos, etc.  El terreno perfecto de un abusivo es el que le ofrece una mujer que se aparta de su familia y amigos.  Cuando un abusivo no ve a otros hombres relacionarse con su víctima, avanza sin problemas porque ¿Quién lo va a detener?

Este tema es amplio y muy rico en detalles. Por lo pronto si usted está siendo víctima de un abusivo, llegó la hora de detenerlo. Nunca más, como el nombre la película. ¿Sabía usted que no sólo los hombres abusan de sus parejas femeninas? ¿Tiene idea del avance de los abusos femeninos en contra de hombres? ¿No lo cree?  Se sorprendería.

Sigamos conversando.


jueves, 17 de marzo de 2022

SESIONES ORALES CAP 1


Es un seriado de tan sólo 10 capítulos donde trataremos en forma muy amigable diferentes temas que afectan nuestras relaciones interpersonales y nos joden la vida.  El objetivo es participar todos, entre todos sobrevivir y recomendarnos libros, música o películas.

CAPITULO 1 / SABER ESCOGER O NO SER TAN PENDEJO

¿Cuantas personas se lamentan por haber tomado una mala decisión a la hora de escoger a su pareja actual?  ¿Cuánto dolor nos podemos ahorrar si primero miramos y luego tocamos y no al revés? ¿Existe algún secreto sagrado o fórmula para evitarse tanta mala vida?

Los jóvenes escogen basados en el gusto físico, la ropa del momento, el auto, el último celular, le habilidad para bailar y un largo etcétera que también es determinado por la presión del grupo y de las circunstancias, los jóvenes tiene tiempo para equivocarse, algunos de nosotros no, nos podrían quedar sólo un par de cartuchos y no nos podemos dar el lujo de tener mala puntería.

Pero no somos muchachitos, ya superamos esta etapa de las noviecitas lindas y los noviecitos galantes, cuando estamos ya grandecitos nos podemos dar grandes porrazos y muy lamentables, si no observamos las señales antes de siquiera abrir la bocota o otras partes de nuestro cuerpo.

Saber escoger a nuestra pareja es clave para poder tener unos años tranquilos, llenos de confianza y sin temores raritos.  Es muy común echarle la culpa al universo, al destino, a la vida o a la persona que nos la presentó, pero ¿Cómo está nuestra cuota de responsabilidad en una decisión tan importante?  ¿Vamos a seguir dejando en manos del “destino” o de las emociones descontroladas nuestra tranquilidad? No existe una fórmula mágica para resolver esto, pero si podemos avanzar en la dirección correcta si tan sólo tenemos “algo de cuidado” para no meter la pata,  veamos algunos casos y a ver cómo sobrevivimos:

AMORES DE OFICINA: Cuidado con éstos, pocas veces terminan en el altar (aunque se han dado felices casos) y en casi todas las ocasiones como aparecen, desaparecen y dejan un malestar tan grande que dañan el ambiente de trabajo y más de uno ha tenido que renunciar a su empleo por eso.  Los amores de oficina son ricos, sabrosos, escondidos y causan morbo, el que vaya a meterse en ese paquete, trate de tener otro empleo, por si acaso.

AMORES FAMILIARES: ¿Alguien ha sido novio de una prima? ¿O han tenido un tórrido romance con un primo lejano? Es la carne más inmediata que la gente come, porque de hermano no se puede y las demás alternativas son bien raras como un tío o una sobrina, sin embargo hay casos de casos y más de uno se ha metido en grandes rollos por no aguantarse y ojo: La familia no perdona y siempre va a haber un familiar borrachín que te lo va a recordar en las reuniones decembrinas, después de varios tragos.

AMORES VECINALES:  Mala alternativa porque cuando no funcionan no puede renunciar como si fuese un empleo, sino que es muy probable que le toque mudarse y eso implica todos los problemas del mundo o tendrá que convivir con un vecino o vecina tóxica que es capaz de envenenarle el gato, mancharle la ropa del tendedero, quedarse con su correo o echarle pica-pica en la perilla de la puerta y ni hablar si se enamora de un vecino del mismo piso, mala idea, mudarse por desamor hoy sale muy caro.

AMORES POR LÁSTIMA: Son tan graves que le resulta mejor recoger un perrito de la calle y protegerlo, pero no caiga en el chantaje emocional de un divorciado o una viuda, un inmigrante, una desempleada, una tuerta o un cojo, no recoja gente rara para meterla en su cama, usted no es su mamá o su papá ni tiene una beneficencia, lo van a manipular y van a terminar odiándose y quizá a usted también lo boten de su propia casa, por bolsa.

AMORES CON GENTE CASADA: Todas las personas casadas que se prestan a una relación por fuera están escapando de algo, buscando algo o andan de inventores y falta respeto, si a usted le gustan los problemas, adelante, pero si al contrario desea continuar con algo de paz mental y física, no se meta en esos rollos que de por sí ya están enrollados y bastante. No sea pendejo o no sea tan pendejo, usted elige.

Finalmente lo más sano es escoger con sabiduría y aunque le suene medieval, tómese su tiempo para observar, si, observar como si fuese un psicópata, evalúe cómo es la relación de esa persona con sus padres porque si no los respeta a ellos ¿Qué le hace pensar que lo hará con usted? No deje por fuera detalles como la forma en que su “potencial pareja” se relaciona en su trabajo con sus compañeros, con sus vecinos o por donde vive, con sus amistades cercanas y las no tanto y hasta a qué tipo de iglesia asiste, si es que asiste y por qué asiste.  Mosca con los locos.

Lo ideal es evitar salir solos desde el comienzo, quedarse solitos por ahí va a propiciar muchas buenas ideas para meterse en una cama y vamos a aceptarlo, la gente quiere follar y algunos tienen años sin hacerlo o se sienten medio feítos, eso los hace muy susceptibles a cualquier frase cariñosa o salidita romanticona y les va a llevar directo a quitarse la ropita, cosa que trae algunos problemillas luego y no hablo de resfriados precisamente.

Salgan en grupos, visite su casa o déjese visitar, compartan aficiones al aire libre, lean o practiquen algún deporte juntos, cualquier idea es buena mientras no los lleve a las sábanas tan pronto en esa etapa en la que no tienen ni idea de quién es la otra persona, ya llegará el momento de salir solos y hacer cositas ricas, pero no lo haga al revés, es un pésimo negocio que ha traído rollos emocionales impensables y le ha llenado el bolsillo a psicoanalistas, psicólogos, programas de tv y pastores variopintos.

Esto no para aquí, vamos a seguir con este y otros temas, pero por lo pronto no meta la pata, piense muy bien antes de contestar un mensaje o dar su número, tómese su tiempo porque nadie le está apurando, no salga con alguien ni por lástima ni por miedo a ser un solterón, no se presione a sí mismo ni lleve cargas inútiles y sobre todo: No se busque más problemas de los que ya tiene, porque los tiene.

Sigamos conversando.